Y es que a este concejal le van a volver a sacar los colores a vueltas con su particular defensa de la familia, bueno... de SU familia.
Es un secreto a voces. Nadie en Constitución 47 ignora lo que, desde el día 14 del noviembre pasado, ha estado ocurriendo. Pero es el silencio complice de los sindicatos lo que realmente está indignando a más de un trabajador municipal: huele a bronca por la casa consistorial y no va a tardar en saltar.
No es la primera vez que los familares de este edil resultan beneficiados por las decisiones del gobierno del Sr. Viveros y no es la primera vez que el alcalde se tiene que comer el disgusto. Claro que si se los come es porque antes otro se los ha guisad...
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