Ahora resulta que el cierre de la piscina y que el concejal de Deportes admitiese la presencia de la bacteria ha estado motivado por la visita del Servicio de Inspección de Salud Pública de la Comunidad de Madrid. Es decir, que pese a conocer la infección, pese a la evidencia de la hospitalización de un niño y aunque todo el mundo en Coslada conocía la causa del cierre, el Sr. Pajares lo negó hasta que fue inevitable.
Lo negó a la madre del niño, lo negó a los trabajadores, lo negó a los usuarios, lo negó a la oposición, lo negó ante los medios de comunicación y, lo que es más curioso, lo negó dentro del equipo de Gobierno Municipal. Nos informan desde el 47 de la Avenida de la Constitución, que ni el alcalde, ni el resto del tripartito conocía el informe de Salud Pública y que, al enterarse de su existencia, cambiaron la estrategia negacionista de Pajares.
Y el PP, mientras, haciendo la misma oposición a la que nos tiene acostumbrados: a golpe de nota de prensa a los medios y con broncas en los plenos. Vamos, nada.